Contribución medioambiental

Cuando iniciamos la búsqueda para seleccionar la raza de caballos más idónea a nuestra zona y climatología, y después de constatar que los de la raza Merens era la que mejor se adaptaba, también vimos que por su rusticidad, en Francia, a nivel departamental, ya los utilizaban, e incluso los subvencionaban, para la limpieza de los bosques y del sotobosque. Esto, 10 años atrás, cuando aquí no se hablaba de proyectos de estas características, era una práctica innovadora y positiva para el medio. Como dice Joan, a veces no es preciso ser un gran inventor, sino un buen copiador.

Se preguntarán qué tienen de diferente a las otras razas en este aspecto. Pues es que al vivir libres y depender tanto en verano como en invierno solamente de los pastos que encuentran en la montaña, después de muchos años se han adaptado al entorno de tal forma que son capaces de comerlo casi todo, su metabolismo es muy lento y aprovechan muy bien lo que comen.

Esto los convierte en una especie de cortacéspedes ecológicos que eliminan y reciclan el herbazal de los prados y del sotobosque, convirtiéndolo en abono natural y lo dejan como si hubiera pasado un equipo de limpieza y, al mismo tiempo, eliminan el riesgo de incendios. Evidentemente que los caballos escogen primero la mejor hierba, pero a medida que se termina, repelan y se comen el resto.

También es cierto que al principio cometimos un error de cálculo respecto a la superficie de campo de pasto que necesitaríamos por caballo (recordad que ya hemos dicho que éramos unos “urbanitas”, nuestros conocimientos iniciales habían salido de los libros), y no tuvimos en cuenta que, en términos de producción de hierba, no rinde lo mismo un prado que un bosque: el bosque rinde mucho menos. Pero de todo se aprende.

La idea es sencilla y beneficiosa para todos. Es un intercambio de favores: Jour y Haras, a cambio de comer un pasto totalmente natural, limpian ecológicamente las fincas que sus propietarios nos ofrecen. La única condición es que hemos de tener un punto de agua, ya sea fuente, riachuelo o torrente.

Estos años, y con este ánimo de mutua colaboración, nos han posibilitado ayudar con nuestro granito de arena a evitar el deterioro de los bosques y recuperar pastos de nuestro entorno más próximo, eliminar el riesgo de incendio alrededor de las pequeñas fincas que aparceramos y, lo que es más importante, hacer amigos entre las personas que, de una manera u otra, nos ayudan y comparten este proyecto.

Con la entrada de las dos nuevas yeguas merens, Jaine y Jade con sus respectivas potrillas, podremos mejorar y ampliar la limpieza de fincas, además de empezar la nueva vertiente de investigación y estudios clínicos que, sobre las propiedades de la leche de yegua, llevaremos a cabo en colaboración con diferentes hospitales y universidades. De los resultados informaremos en esta página.

Es importante remarcar que a pesar de los tiempos difíciles por los que todos estamos pasando, todas las personas y entidades que nos ayudan y colaboran, incluso nosotros mismos, lo hacemos de forma altruista y sin ánimo de lucro.

Para terminar, hemos de añadir que no todo ha sido miel sobre hijuelas. Es bien sabido que en toda comunidad siempre hay quien, o por su manera de ser, por envidia, o por mentalidad “caciquil”, pone trabas a todo aquello que le parece que mina su influencia.