Nuestros animales

Casi mejor podríamos designar esta pestaña como “nuestros compañeros“.

Quizás pequemos de ser un poco ingenuos (seguramente a toda persona que tiene animales le ha pasado lo mismo), pero la realidad es que con los animales que entran en casa acabamos sintonizando de una forma muy especial, y con cada uno con su especial idiosincrasia.

Sirvan estas líneas para “romper una lanza” a favor de todos los perros y gatos que durante años hemos adoptado de la Protectora. Su fidelidad, adaptabilidad y ansias de agradar han hecho que nunca nos hayamos arrepentido de ninguna adopción. Es más, nos han dado amor, compañía y sacrificio sin pedir nunca nada a cambio, siempre se dan por recompensados con una caricia o con una palabra de estímulo. Nunca guardan rencor. Para nosotros, incluso han sido un gran instrumento de educación de nuestros hijos: de tolerancia y aceptación, de no abusar de quien no se puede defender, de educar sin violencia y de crear hábitos y aceptar responsabilidades hacia los que dependen de ti.

Cuando escribimos estas líneas son la Mel y la Fura, también adoptadas, las perras con las que actualmente compartimos nuestro día a día.

La Mel i la Fura

La Mel, pastor alemán de pelo largo, de raza, (sin duda de buena casa, posiblemente una separación familiar hizo que acabara en la Protectora) entró en nuestra casa con 6 años y ahora ya tiene 13. Por la edad, ahora le cuesta subir y bajar escaleras y hacer largos paseos, pero le encanta estar con los caballos, y su juego preferido es que le tiremos un trozo de rama y traértelo; es feliz. Es la única perra que hemos tenido que nos “habla”, pues ladra de tal manera (hace diferentes modulaciones) que llegamos a intuir lo que nos quiere decir. Incluso, si alguna vez la hemos dejado en casa para ahorrarle una excursión demasiado larga, al llegar nos “regaña” y se queja por haberla dejado.

La Mel

La Fura, cruzada de pastor alemán, tiene unos 9-10 años. Entró en la Protectora recogida de la calle, pero en cambio es muy buena vigilante, rápida, vivaz y diligente (siempre quiere ser la primera en todo), es un poco “espíritu libre”, y al mismo tiempo muy afectuosa y fiel, y siempre está a punto para obedecer una orden con ganas de complacerte.

La Fura

Si hasta ahora hemos tratado de nuestras perras, ahora ya vamos a hablar de los “muchachotes”.

Haras y Jour son caballos machos, castrados, de de raza Merens. Forman parte de nuestra “pandilla” desde el año 2003. Entraron en casa con 8 y 6 años respectivamente, actualmente están en la mejor edad de un caballo.

Haras es el líder, noble, independiente, tranquilo y un poco tozudo, pero con firmeza y buenas palabras acaba haciendo todo lo que se le pide. Entrenado para la montaña, es como un 4×4: sube por cualquier parte, puede con todo, llega a todo. Es el caballo que monta Joan. Él siempre dice que montado en Haras se siente cuidado.

Jour, de tamaño un poco más pequeño, es rápido, esforzado, obediente, de paso rápido, más sensible, siempre es el primero en venir cuando se le llama. En una “randonee”, un guía lo definió como ”un pequeño gran caballo”. Es el caballo que monta Mercè.

Con ellos hemos compartido excursiones inolvidables y con ellos hemos hecho historia. Con ellos nos hemos enfrentado a la dureza de la montaña pirenaica, a la soledad de las llanuras castellanas y a la mutabilidad de la climatología. Hemos sudado con ellos y con ellos hemos vivido días en que nosotros olíamos como caballos y ellos actuaban como personas.

Aquí van sus fotos y el más profundo reconocimiento para nuestros amigos y compañeros de rutas.

Haras i Jour
Haras i Jour
Haras i Jour

Las últimas en entrar en casa han sido la Jaine y la Jade, dos yeguas Merens que llegaron a mediados de mayo de este año (2012), con sus dos potrillas nacidas a principios de aquel mes, la Grisona i la Negreta, (los nombre de la carta son otros). Las cuatro son la base del proyecto de investigación que queremos poner en marcha en los próximos meses.

Desde el primer momento en que llegaron, tanto la Jaina como la Jade, no se hicieron en absoluto extrañas, enseguida venían a nosotros en cuanto nos veían. Son dóciles y mansas y muy buenas madres. Les gustan las caricias y su adaptación con los machos ha sido excelente. Y sus dos “pequeñas”, ya desde el primer momento, se dejaron tocar y acariciar con toda naturalidad. Son ágiles, juguetonas, afectuosas y no se hacen extrañas con nadie.

A los pocos días iniciamos la socialización de todo el grupo y respondieron todos muy bien. Es todo un placer ver a la “tropa” en libertad y como en tan pocos días ya han formado una “pandilla”. Hemos de indicar que Haras y Jour, cuando nos ven, se ponen un poco celosos y son los primeros en reclamar nuestra atención. Se lo han ganado a pulso durante estos años y se lo respetamos.

Els nanos grans
Els nanos grans
Els nanos grans
Els nanos grans

Aquí se acaba la descripción de “nuestros animales”, pero en la zona donde vivimos, si estás atento a la naturaleza que te rodea, hay muchos otros animales que integran la fauna del bosque: corzos, zorros, conejos, jabalís, lagartijas, salamandras, ranas y pájaros de toda clase, desde mirlos, cuervos, azores, trepadores, carboneros, y deleitarse con el canto de los pinzones, jilgueros, verderones o de los ruiseñores al atardecer de los veranos. Todo un regalo para la vista, el oído y el alma.